viernes, 18 de septiembre de 2015

Historia de la Hermandad de la Estrella



Hermandad de la Estrella.

Corría el año de 1560 cuando se funda en Triana, en una capilla del convento de la Victoria perteneciente a los Frailes Mínimos de San Francisco de Paula, una hermandad de luz bajo el patrocinio de Nuestra Señora de la Estrella.
Las reglas de esta hermandad, formada por capitanes de barcos con la misión de fletar las mercaderías que en la ciudad de Sevilla entraban y salían por la mar para las Indias y Flandes, fueron protocolizadas en la escribanía de Gaspar de Toledo el primer día de septiembre de 1566 y aprobadas por Su Majestad Felipe II el día 24 de diciembre de ese mismo año. En 1570, la comunidad de frailes concedía a la Hermandad un sitio junto a su iglesia para que se labrara una capilla, al igual que cedía en el interior del templo otra Capilla con el objeto de que allí fueran colocadas las imágenes y poder celebrar sus fiestas y juntas.
En el año de 1600, la hermandad de Nuestra Señora de la Estrella se une a la de San Francisco de Paula.
En 1644, en el barrio de Triana, en la ermita de un antiguo Hospital allí existente bajo la advocación de Nuestra Señora de la Candelaria, un hombre devoto, de nombre Diego Granado y Mosquera, fundó una hermandad titulada de las Penas de Cristo Nuestro Señor, Triunfo de la Cruz y Amparo de María Santísima. La hermandad labró capilla a sus propias expensas pero era ésta tan pequeña que en la Semana Santa debían de instalarse los pasos en la propia ermita pues en aquellos días no la ocupaban los hermanos de la Candelaria.
Se realizó la fusión de estas dos hermandades con lo que la hermandad de las Penas donó al Convento de Frailes Mínimos la imagen de un Crucificado con el tabernáculo que poseía, siendo colocada en la enfermería y luego en un altar del templo.
La Iglesia y el Convento de la Victoria desaparecieron en un voraz incendio la noche del 22 de octubre de 1704, salvándose la Capilla de la Hermandad, la cual sirvió a la Comunidad hasta igual día y mes del año 1707 en que se concluyó la reedificación de aquella.
La cofradía después de su fusión entre Estrella y Penas, hacía estación de penitencia a la real Parroquia de Señora Santa Ana con tres pasos.
En el primero iba una cruz verde sobre un mundo y, enroscada en él, la serpiente con la manzana en la boca. Del clavo de los pies de la cruz salían dos palmas que terminaban en los brazos y en el centro de éstos, una corona de laurel. Al pie del Sagrado Madero había una María con una estrella y a un lado una calavera en significación de la muerte.
En el segundo paso, el del Señor, se representaba el Monte Calvario en el que el Redentor, desnudo y sentado sobre una peña, espera la crucifixión en actitud de oración ante el Eterno Padre. La Santa Cruz iba en medio tendida mientras dos judíos preparaban lo necesario para dicho acto, mostrándose en el suelo la túnica y el vaso de mirra.
En el tercer paso figuraba la Santísima Virgen, ostentando en su mano la reliquia del Santo Lignum Crucis que de antiguo poseía la Hermandad. En los tiempos de apogeo se adornaba el paso con muy ricos objetos de plata. La Sagrada Imagen, una de las más hermosas de la ciudad atribuida a la gubia de Juan Martínez Montañés, tuvo tanta fama y celebridad que hubo empeño en poseerla, asegurándose como tradición que una noche trataron de robarla.
Se tiene constancia de que a principios del siglo XIX ya se encontraba integrado en la Hermandad el gremio de Alfareros, a pesar de la ley prohibitiva de todo carácter gremial en las Hermandades a partir de 1783.
Finalizada la guerra civil entre carlistas y cristinos, que había asolado España desde 1833, existen propósitos de reanudar las actividades de la Hermandad propugnadas por los afanosos alfareros entre 1839 y 1840, pero un pleito sobre la pintura y dorado del paso neutralizó todos los esfuerzos.
Otra nueva tentativa fue auspiciada en 1851 por el celoso exclaustrado capuchino Padre Miguel Mijares, cura de la Real Parroquia de Santa Ana. Un domingo de septiembre de 1859 se iniciaron los cultos con función y solemne procesión con las patronas alfareras, e igualmente lucido quinario en honor del Santo Cristo de las Pe
Un nuevo vendaval devastador, a causa de la revolución de 1868, el destronamiento de Isabel II, el reinado de Amadeo I y la instauración de la Primera República, obligaron a otros veinte años de inactividad.
Restaurado y reparado el templo de San Jacinto y abierto de nuevo al culto el 2 de junio de 1878, se logra resurgir la antigua devoción a nuestros titulares y así, el 28 de noviembre de 1880 se lleva a efecto una solemne función. La Hermandad, que no contaba más que con las imágenes después de haber perdido todo su patrimonio, se dedicó a preparar todos los útiles efectivos procesionales. El Miércoles Santo de 1891, merced a la iniciativa de varios jóvenes bajo la dirección del virtuoso sacerdote y capellán de San Jacinto, Padre Eusebio Ortega, realizó estación de penitencia, estrenando pasos, ropas e insignias bordadas en oro
e procedió a la redacción de nuevas reglas, copiadas y reformadas de las de 1674, extraviadas en ocho de sus capítulos, cuyas constituciones fueron aprobadas el 21 de febrero de 1891 por el arzobispo de Sevilla, Don Benedicto Sanz y Forés, e inscritas en el registro de asociaciones del Gobierno Civil, en virtud del Real decreto de 19 de septiembre de 1902, en 10 de junio de ese año, al folio 154 del libro 3º de dicho Registro.
Desde aquella época de 1891, la cofradía continuó realizando su estación de penitencia desde el Convento de San Jacinto en la tarde del Domingo de Ramos, siendo la única que la efectuara en 1932, el Jueves Santo, sufriendo varios atentados en su recorrido.
El 17 de octubre de 1962 la Hermandad adquirió el inmueble sito en San Jacinto 63, hoy 41, para labrar en su solar casa de hermandad, la cual fue bendecida el 22 de septiembre de 1963 por el Cardenal Bueno Monreal, fecha en la que también se constituía oficialmente su Bolsa de Caridad.
A solicitud de la Hermandad, que acuerda en Cabildo transformar en Capilla su casa de hermandad, un decreto de 25 de junio de 1973, dado por el Cardenal Bueno Monreal, autorizó la adaptación del inmueble en oratorio semipúblico y erigiéndolo en sede canónica de la Corporación.
Bendecida la nueva Capilla en Sábado de Pasión de 1976, ese Domingo de Ramos, 11 de abril, salió del Convento de San Jacinto para, tras realizar la Estación de Penitencia, entrar en su nueva sede.
En junio de 1982, la hermandad adquiere unos de los inmuebles colindantes para ampliación de su sede e instalaciones.
En 1986 se redactaron nuevas reglas de acuerdo con las disposiciones de la Autoridad Eclesiástica, que se sometió a la aprobación del Cabildo General Extraordinario el día 20 de junio y al superior refrendo del Vicario General del Arzobispado de Sevilla.
Entre junio de 1988 y la Cuaresma del año siguiente, la hermandad procedió a la reforma y ampliación tanto de la capilla como de su casa. Durante este tiempo las imágenes estuvieron ubicadas en la Capilla Sacramental de la Parroquia de Santa Ana.
Durante las labores de restauración a las que fue sometida la imagen de Nuestro Padre Jesús de las Penas en 1996, se encontró en su interior un documento que acreditaba la hechura de la imagen como obra de José de Arce. En el año 2005 se celebra por ende la singular efemérides del 350 aniversario de la venerada Imagen de Nuestro Padre Jesús de las Penas. Fecha importantísima que se reseña con letras de oro en la historia de la Hermandad fue la del 31 de octubre de 1999, en la que el Arzobispo de Sevilla, Monseñor Fray Carlos Amigo Vallejo, coronó canónicamente a la imagen de María Santísima de la Estrella en Solemne Pontifical celebrado en la Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla.



FUENTE: http://www.hermandad-estrella.org/
AQUÍ OS DEJAMOS DOS LINKS DE VIDEOS DE LA HERMANDAD DE LA ESTRELLA EN EL BARATILLO.
PENAS DE TRIANA:https://www.youtube.com/watch?v=mfV4uzYi_bE
VIRGEN DE LA ESTRELLA:https://www.youtube.com/watch?v=q62p-FF_6FU
RECORDAMOS...
CUENTA DE INSTAGRAM SECUNDARIA: https://instagram.com/semanasantalgeciras/

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